EL CEREBRO FEMENINO…

EL CEREBRO FEMENINO CAMBIA DURANTE LAS PRINCIPALES ETAPAS HORMONALES DE LA VIDA

El cerebro no es una estructura estática. A lo largo de la vida puede experimentar cambios importantes relacionados con el desarrollo, el envejecimiento y las variaciones hormonales. En este estudio, publicado en Nature Communications en 2026, investigadores de los Países Bajos analizaron cómo cambia la estructura del cerebro femenino durante tres etapas caracterizadas por importantes modificaciones hormonales: la pubertad, el embarazo y la menopausia. El objetivo principal fue determinar si estas etapas producen cambios cerebrales similares o si cada una tiene un patrón diferente.

Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética obtenidas en diferentes momentos de la vida de las participantes. En total analizaron 1,095 mujeres y niñas, distribuidas en tres grupos: 142 participantes estudiadas alrededor de la primera menstruación, 110 mujeres estudiadas durante el embarazo y 843 mujeres estudiadas alrededor de la menopausia. Los investigadores compararon los cambios observados con grupos de control que no estaban atravesando la transición hormonal correspondiente. Esto permitió distinguir, en cierta medida, los cambios relacionados con estas etapas de los cambios normales producidos por el crecimiento o el envejecimiento.

Uno de los resultados más importantes fue que la pubertad y el embarazo producen cambios estructurales relativamente similares en el cerebro. Durante la transición hacia la primera menstruación, las niñas presentaron una disminución significativa de la cantidad de materia gris total y, particularmente, de la materia gris de la corteza cerebral. Las mujeres que atravesaban su primer o segundo embarazo también mostraron una reducción de la materia gris cortical. Estos cambios no se observaron de la misma manera en los grupos control.

Es importante aclarar que una reducción de materia gris no significa necesariamente que el cerebro esté perdiendo capacidades o funcionando peor. Durante etapas de reorganización cerebral, como la adolescencia, pueden producirse cambios en el volumen de determinadas regiones mientras las conexiones neuronales se vuelven más especializadas. En el embarazo, estudios previos han relacionado algunos de estos cambios con procesos asociados con la cognición social, la preparación para el cuidado materno y el vínculo entre madre y bebé.

Sin embargo, los cambios producidos por la pubertad y el embarazo no fueron idénticos, además de ser diferentes de los presentados en la menopausia. Al analizar 74 regiones de la corteza cerebral, los investigadores encontraron diferencias entre las tres etapas en todas las regiones estudiadas. En 34 regiones, los cambios durante la pubertad y el embarazo fueron similares y mayores que los observados durante la menopausia. Estas regiones incluyeron principalmente áreas prefrontales, parietales y temporales, relacionadas con funciones cognitivas y de asociación.


En otras regiones, particularmente algunas áreas motoras, sensoriales y de la corteza cingulada, el cambio fue diferente: la pubertad presentó una reducción de materia gris mayor que el embarazo, mientras que el embarazo mostró una reducción mayor que la observada durante la menopausia. Esto indica que, aunque las dos primeras etapas (pubertad y embarazo) comparten algunos mecanismos de reorganización cerebral, cada una también tiene características propias.

El hallazgo más llamativo fue que la menopausia mostró un patrón diferente. Las mujeres que pasaron de la etapa premenopáusica a la posmenopáusica no presentaron una reducción significativa de la materia gris total ni de la materia gris cortical durante la transición. En cambio, sí se observaron reducciones en las mujeres que permanecieron premenopáusicas o posmenopáusicas durante el periodo estudiado.

Los autores interpretan este resultado con cautela. Una posibilidad es que durante la transición menopáusica se produzca una atenuación temporal de la pérdida de volumen relacionada con el envejecimiento. Sin embargo, señalan que esta interpretación es preliminar y que los datos no permiten demostrar que la menopausia "proteja" al cerebro ni que aumente la plasticidad cerebral.

En conjunto, el estudio muestra que las grandes modificaciones hormonales de la vida femenina están acompañadas por cambios medibles en la estructura cerebral, pero no todas las etapas producen el mismo efecto. El trabajo también destaca la importancia de estudiar el cerebro femenino a lo largo de toda la vida. Los autores señalan que las mujeres han estado históricamente poco representadas en la investigación neurocientífica y que todavía existe mucha menos información longitudinal sobre los cambios cerebrales asociados con el embarazo y, especialmente, con la menopausia.

En conclusión, el cerebro femenino continúa cambiando durante toda la vida y las transiciones hormonales parecen formar parte de este proceso. Los resultados no indican que estos cambios sean necesariamente buenos o malos; muestran que el cerebro se reorganiza de manera diferente durante la pubertad, el embarazo y la menopausia. Se necesitan estudios adicionales para determinar qué significan estos cambios estructurales para la función cerebral, el comportamiento y la salud a largo plazo.

DRA. ELENA ÁLVAREZ-SALAS

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